
Entras a una sala circular, realmente llamativa... una iluminación tenue en la lejanía pasa a convertirse en una ardiente e intensa claridad cuando por fin entras. Al principio cegado no eres capaz de ver nada en aquel nuevo lugar... esa luz... parece hacerte olvidar incluso el camino por el que tus pies te hicieron llegar.
Sin embargo una ráfaga de viento te muestra que la calidez no es mas que una ilusión, muy agradable pero pasajera. Por muy reconfortado que te sientas esa hoguera terminara por achicar. Incluso habrá un momento en el que solo queden ascuas.
Una nueva iluminación, esta vez mas oscura, al menos en principio... hasta que comienzas a notar que a lo largo y ancho de la planta se esparcen pequeñas velas que en conjunto consiguen mantener con vida la ilusión y el recuerdo por una llama mayor.
Pero una vez mas, estas nuevas llamas comienzan a perecer... encuentran otro lugar en el que arder. Dejan paso nuevamente a la oscuridad.
Asustado piensas en atrancar la puerta, para así evitar que se vayan... para así evitar dejar a la otra avanzar. Sin embargo recuerdas que hubo otra vez... en la que ya cerraste esa puerta... otra vez en la que pudiste comprobar que a la oscuridad le basta una pequeña rendija para continuar su avance.
Ojala tuviera suficientes velas a mi alrededor... ojala alguna quisiera prender esa llama que aliente mi esperanza interior. Pero con solo deseos no puedo vivir, por lo que me preparare... si resulta que esa vela se perdió, si resulta que por el camino se quedó, si resulta que aun siquiera la encontré... da igual... yo... lucharé.




